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PRÓXIMAS CONVOCATORIAS DE FORMACIÓN EN

terapia psicocorporal eutrópica (TPE)
El cuerpo como camino y vehículo

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Próximas convocatorias en españa, méxico y argentina 

  

• Ejemplos de casos abordados desde el sistema TPE

Las mujeres de mi familia

B., es una mujer de 47 años que comienza a asistir a talleres regulares (en grupo) por recomendación de un amigo. Aparentemente no presenta ningún problema físico destacable, pero una lectura corporal revela tensión crónica en su cintura escapular especialmente en trapecios y musculatura posterior del cuello, hombros y escápula. Ella habla de una sensación diferente en la parte derecha de su cuerpo respecto de la izquierda, muchas veces muy evidente en las piernas. Su cara manifiesta una expresión facial mixta entre cansancio y desconfianza, con cierta tensión en la mirada pero, sin perder esperanza. Al poco de iniciar el primer taller manifiesta la dificultad de conectar y relajar su zona pélvica y caderas con lo que evidenciamos otra zona de tensión crónica. En los primeros talleres, en los primeros ejercicios de estiramientos de la cadena posterior aparece angustia, confusión, dolores, tensiones o contracciones debido a las compensaciones que aparecen en diversas partes de su cuerpo. Pero ella se sorprende de los cambios que siente cuando después de cada ejercicio se le invita a “habitar el cuerpo”. Con el tiempo se entrega cada vez más al trabajo, y pierde la vergüenza a utilizar la voz para liberar la tensión. En las descargas emocionales se manifiesta con vehemencia sorprendiéndose ella misma de su expresividad. Pero lo más interesante es que tal y como va pasando el tiempo, además de sentirse mucho más ligera, descargada y liviana, siente que su autoestima aumenta. En algunos talleres deja salir el llanto tras abrir determinados espacios y un día comparte con el grupo por primera vez que se acaba de dar cuenta de cómo todo su cuerpo se estructura en base a su patrón de feminidad y al peso que las mujeres y las figuras femeninas de su familia tienen en ella. Fue desde entonces cuando B. sucesivamente pudo entender desde otro sitio que no es la razón, el por qué de su asimetría cenestésica, relajar su espalda, cuello y cara y darse cuenta de cual debía ser su sitio en el sistema familiar, cuáles sus límites e intereses para reconciliarse con su feminidad, hasta entonces eclipsada y condicionada con ciertos introyectos emocionales de origen sistémico y cultural.

Cuando no puedo llorar

F. es una mujer joven que no llega a los cuarenta años. De personalidad social, divertida y activa. Presenta una peculiaridad que le incomoda, y es que cada vez que ve llorar a una mujer, no lo puede soportar. La lectura corporal denota las características psicocorporales típicas de una persona de su caracteriología psicológica aunque destaca su posturación asimétrica en estado normal. Explorando su biografía consciente y los resultados con otras técnicas terapéuticas ella no encuentra explicación ni sanación a su “fenómeno”. Pero un buen día en un trabajo de respiración activada tiene una experiencia que la llevará a la comprensión y sanación. Durante el transcurso de la sesión revivió el sentirse dentro del útero de su madre cuando estaba embarazada de ella, pero sintiendo tristeza, ganas de llorar que ella no vivía como propias. Al terminar la sesión, compartió con el grupo su experiencia aunque no sabía exactamente qué implicaba. Este tipo de experiencias suelen aparecer con cierta frecuencia en los trabajos de respiración. Unos días después de la vivencia, fue a casa de su madre y le preguntó si cuando estuvo embarazada de ella pasó algo que la disgustó mucho, y su madre ya casi sin recordarlo le contesto que sí, ciertamente durante el embarazo falleció una persona querida y tuvo mucho disgusto y lloró durante unos días. Su madre sorprendida se le preguntaba cómo sabia su hija de ello y a qué venia ahora todo esto. F. de una manera intuitiva y sin razonarlo, sintió que aquello que contaba su madre de algún modo tenía que ver con su experiencia en la respiración aunque de momento no sabía cómo. Hasta que un día, tuvo que presenciar a una mujer llorando y sin darse cuenta ella la asistió. Sorprendida de su acción descubriéndose ayudando a la mujer en vez de salir corriendo, se percató entonces del sentido de su vivencia en la respiración y lo que le contó su madre y que por fin pudo resolver su “fenómeno”. Poco después se dio cuenta también de que a nivel psicocorporal, ese miedo al ver el llanto le tenía la zona del pecho oprimida porque ella no se podía ver llorar y que mucho de su carácter psicológico se había conformado alrededor de la evasión al dolor, la depresión o la tristeza. Ahora se sentía más liberada y por tanto más segura y responsable frente a las adversidades de la vida y su postura era más fácil de llevar al eje.

La culpa que no era mía

M.A. es una mujer de 50 años con diversos problemas de salud importantes, tanto a nivel físico como emocional: colon irritable, miomas uterinos, dermatitis fotosintética, operada de quiste benigno en pecho derecho, episiotomía con resultados no favorables, dolores en la parte doral de la espalda, ingles y nuca, falta de confianza en la gente por sentirse traicionada varias veces, menstruaciones a veces dolorosas ahora remitiendo por aparición de la menopausia, problemas familiares, falta de confianza consigo misma, rencor y rabia, pesadillas, etc. Ha realizado algún trabajo con regresiones, imanes y anteriormente algo de Hatha Yoga, y aunque todo ello le aportó algo de información no le solucionó sus problemas de salud.
Acude para realizar su primer taller psicocorporal porque le resonaba la información que le había llegado y tras una entrevista previa al taller se observa a una mujer cansada, luchadora, muy apagada pero todavía con esperanza. Decidida a tomar el taller, y avisada de que en una sóla sesión no ocurren los milagros, que se necesita un proceso. Así pues inicia el trabajo durante el que llora, se despierta su menstruación y aumenta el flujo de sangre manchando su ropa, expresa su ira, ríe, vuelve a llorar y se la va viendo como, poco a poco, cambia su energía, la expresión de su cara y su Estar. Al terminar tan sólo comparte con el grupo lo maravillosa que le ha resultado la sesión sin dar detalles, porque señala que son demasiado íntimos y como el grupo no está consolidado prefiere no comentarlos, pero que ha sido importante para ella.
Unos días después envía un e-mail para explicarnos con más calma los detalles y que le diésemos nuestra opinión profesional. Aprendió algunos ejercicios básicos de lo que se hicieron en el taller y los seguía practicando porque le ayudaban a soltar y reposturarse, y nos alegró todo lo que decía en aquel correo electrónico:
Hola buenas tardes!! (...) Por el momento sólo suelto el cuerpo con los primeros ejercicios… algo de los ejercicios con la vagina y la colita. Estiro mis piernas lo mas que puedo. Pero he detectado una bola como una hernia que está alrededor de mi ombligo y se mueve de una lado a otro. He incluso masajeado mi abdomen y puedo moverla ... Creo que independientemente de los ejercicios debo hacerme un estudio... Tal vez un ultrasonido o una radiografía… ¿Que me sugieres? En cuanto a la incontinencia, solo podré controlarla cuando me hagan una cirugía reconstructiva; pero será en su momento. La orina sí la puedo controlar más al acomodar mi cadera desde el taller, pero la episiotomía que me hicieron el ginecólogo que me atendió en mi parto natural, fue pésima... ya otro ginecólogo me recomendó la cirugía. Así que por el momento continuaré mis ejercicios, para poder contener la orina. Ahora mi cuerpo es más flexible y más ágil.. respecto a las emociones que liberé trataré de resumirte, porque es algo muy personal y de mucho tabú para algunas mujeres... 
Cuando recién casada, mi esposo trato alguna vez de experimentar el sexo anal conmigo por variar posiciones y a mi me desagradó por completo, lo rechacé y cuando lo intentó me lastimó. Finalmente, después de un año, nos divorciamos. La mujer que por la cual se fue era totalmente el opuesto a mí; en ese entonces yo era delgada y bien formada. Siempre he sido una mujer muy limpia y era muy femenina, siempre arreglada, bien vestida, profesional. Estaba en lo mejor de mi carrera, sembrando y a la vez todos mis esfuerzos me daban fruto rápidamente... Yo a él lo adoraba, siempre cariñosa, atenta y detallista, y mi frustración fue mayor cuando empezó a alejarse de mi sexualmente y empezó a embriagarse y a llegar tarde.. sin respuestas.. pasaron muchos detalles que prefiero no mencionar.. porque para algunas personas escépticas no tienen sentido... 
Sólo puedo resumirte que me cambió por una mujer fea física y moralmente... su secretaria, vulgar, borracha y arribista con várices y toda la pinta de bruja; que finalmente después de 6 años, que lo exprimió de su capacidad y dinero, le gritó a la cara que nunca lo había amado, sólo utilizado... Cuando él regresó arrepentido a buscarme porque se estaba divorciando y, nunca se había desconectado emocionalmente en su mente y corazón de mí, me contó todo y pidió una segunda oportunidad... sino hubiera sido por los 4 años y medio de noviazgo intenso y el amor que le tenia a pesar de nuestro corto matrimonio por el civil, no lo hubiera aceptado, pues ya lo había perdonado con una meditación previa a su regresó. Dicen que Dios dispone y el diablo descompone... nuestra reconciliación sólo se da en un mes y medio pues él tenia una tos crónica y cuando lo checan por el doctor detectan tuberculosis y, detrás de ello un cáncer pulmonar en quinta etapa como racimo de uvas en sus pulmones e hígado, producto de sus excesivas pachangas semanales con que la otra mujer lo manipulaba. 
El rencor se adueño de mi... y la culpa.. Cuando el fallece la ira y el resentimiento, me empiezan a minar de manera subconsciente. Mis sueños de pareja, de matrimonio desbaratados... esa es la MIERDA que tiré en el primer ejercicio,.. Dolor, rabia.. impotencia, culpa por no haber sabido tener sexo anal.... por no haber sido astuta o sucia como la mayoría de las mujeres cabronas que lo logran... En fin... ya lo solté. Hoy me doy cuenta de que, a pesar de todo, yo sigo siendo una mujer íntegra; de que lo amé en su momento con todo mi ser, que todo lo que sufrí fue para mi bien... 
Años más tarde pude experimentar el sexo anal... pero sólo logre que mi cadera se fuera
moviendo de mi lugar, aunque pude tener orgasmos, creo que inconscientemente, encontré la pareja temporal que me enseñó que nada de eso era importante, pero tampoco fue el hombre adecuado. 
Pasé años de abstinencia y luego decidí acercarme a N., buscando mi equilibrio emocional en cuanto a pareja, y aunque aparentemente es un chico increíble, educado, culto, un caballero, es bipolar, así que nos amamos incondicionalmente hasta que entró en crisis, pues fue nuestro único contrato... Amor, Sexo... esas son las palabras.. que después salen durante el taller... mi bloqueo giraba alrededor de ello.... tal vez esa sea la razón por la cual se formaron miomas en mi matriz, tantos intentos entre una relación duradera y otra..... ya hasta ahora comprendo porque el amor surge de uno mismo... 
Pero sólo perdonando y soltando ese pasado se puede sanar... estoy aprendiendo a ver con los ojos del Alma, incluso cuando terminamos el taller pude decirle un NO rotundo a un hombre que ocasionalmente se había convertido en amante y he decidido que mejor será mi amigo, porque el hombre que yo quiero para mi es distinto... Debe ser como yo, libre para amar, que se respete, que sea leal, noble, romántico, compasivo, fuerte, en lo holístico. Así que por ahora debo continuar tranquila, serena sin miedo ya porque, el volver a mi centro en mi postura es como recuperar a la M.A. de hace muchos años, que todo lo que emprendía daba resultado porque confiaba en ella.... y lo dará, de eso estoy segura... por mí misma y mi hija que es mi mayor tesoro... !! te mando un Saludo Cordial y si esta información te sirve para mi Testimonio, la puedes utilizar, sólo te pido ser testimonio anónimo.. comprendes.. ?

P.d. la Dermatitis es producto de la falta de confianza en mi misma, fue ocasionando muchas situaciones negativas después de la muerte de P., hasta que afectaron no solo mi negocio, mi familia e incluso la cuestión laboral. Por eso cada vez que vienen a mi mente esos pensamientos, o emociones las suelto con la primera posición y la segunda... eso me ayuda , es como soltar la carga ... la basura del pasado de nada sirve.. Mi piel está mucho mejor y hasta me estoy aplicando con mi rostro a cuidarlo , todo incluso se me ha dado... Gracias Dr. Toni!!!

M.A. desde entonces ha mejorado mucho tanto física como psíquicamente, pues a través del trabajo psicocorporal propuesto, la memoria corporal empezó a emerger desde su represión más profunda y pudo encontrar las respuestas que necesitaba para entenderse y reinterpretarse. Hasta ahora nunca había intentado evitar el juego de compensaciones físicas que conformaban a través de su carácter psicológico, un psicocuerpo de culpabilidad.

El miedo a recordar el dolor

J. es un hombre cercano a los 40 años que se dedica al deporte de manera comprometida e intensa, participando en competiciones importantes. A raíz de una lesión en la pierna derecha, hay algo en su biomecánica que no acaba de funcionar, pues al rato de iniciar su actividad física aparece un dolor similar al que tuvo cuando la lesión, y le impide mejorar o incluso igualar sus últimas marcas.
Acude en principio con una demanda tan sólo física porque los trabajos de fisioterapéuticos de rehabilitación hechos hasta ahora, si bien curaron la sesión en su momento, no le han ayudado posteriormente a volver a la plena normalidad.
Iniciamos el trabajo y en la lectura corporal vemos un cuerpo atlético pero con la musculatura y los sistemas tendinosos muy acortados tironeando de aquí y de allá.
Comenzamos un trabajo exploratorio del patrón de respiración, la posturación, la desconexión psiconeuromotora y el control emocional debido a un carácter psicológico exigente y perfeccionista. Va recuperando longitud de las cadenas musculares y va sintiendo como este tipo de trabajo le devuelve a una serenidad y flexibilidad que él asegura necesarias para reestablecerse después de cada competición y prepararse de cara a la siguiente.
Pero es en la tercera sesión cuando explorando la psiconeuromotricidad y su cinestésica, al evitar las compesaciones aparecidas posturando de una determinada manera su cuerpo, empieza a entender la desconexión que tiene de su pierna derecha y también de su lado derecho. En un momento dado decidimos soltar la cadena lateral de la pierna derecha y al tocar el punto donde se produjo la lesión en su día, reaparece el dolor intenso que en aquel momento sintió.
En cuanto pudo ir soltando ese punto y relajando el resto de la cadena, fue permitiendo el dolor y comprendiendo para su sorpresa que, habiéndose recuperado orgánicamente de la lesión y no habiendo pues ninguna razón fisiopatológica lógica, tan sólo era un miedo a volver a lesionarse. Ese miedo le causaba una posturación y biomecánica disfuncional, que al cabo de un tiempo de iniciada su actividad deportiva, le ocasionaba dolor, y a su vez miedo a volver a sufrir lesión, es decir, un bucle sin salida.
Una vez comprendido esto, y realizando un trabajo de reconexión cinestésica y cenestésica de su pierna y costado derecho, pudo volver a alcanzar su estatus anterior y seguir con la actividad deportiva con absoluta normalidad así como superar sus propias marcas.

El sacro era en realidad la víctima

S. es un hombre de 56 años, médico y terapeuta gestáltico que además practica la antigimnasia. Tiene la ocasión de acudir a unos talleres TPE más por casualidad que por necesidad. No obstante ya en el primer taller descubre que lo que él había creído siempre que era un problema local focalizado en su sacro y a pesar de sus conocimientos médicos y terapéuticos, es en realidad la consecuencia de un patrón postural determinado principalmente por su carácter psicológico y personalidad. A lo largo del desarrollo de un primer taller de 4 horas de duración, y siguiendo las indicaciones del facilitador, va más allá de lo que hasta ahora la antigimnasia le había aportado y después de algunos ejercicios consigue realizar determinados movimientos y experimentar sensaciones que ya había olvidado desde hace muchos años al inhibir su zona pélvica y sacroilíaca. Como médico, había focalizado su atención en la sintomatología y en una visión traumatológica que a través de su carateriología y personalidad exigente y perfectófila, fijó un creencia, una forma corporal y una actitud que durante mucho tempo le causo problemas incluso relacionales a parte de dolores en su sacro rectificado. Al terminar el taller y compartir con el grupo su experiencia, pidió opinión sobre las nuevas sensaciones vividas. Nuestra devolución para ilustrarlo y que entendiera desde lo intelectual qué podía estar pasando fue la siguiente: a tu postura física les corresponde tu postura emocional… la tensión de tus tendones es directamente proporcional a la tensión de tus razones… Como era un hombre que ya había hecho trabajo personal y terapia emocional, en seguida entendió que la sobrecarga de su sacro por su postura posteriorizada era la manifestación de su núcleo emocional neurótico. Núcleo que ya tenía trabajado y elaborado desde la terapia verbal emocional pero que no había nunca trabajado desde la memoria corporal y la postura. Así pues, todo ello despertó su entusiasmo a seguir incluso con sesiones individuales donde pudimos trabajar la posturación de las piernas para llevarlas al eje, la liberación a nivel pélvico y de caderas y lo que a nivel conductual y biográfico tenia de relación con sus dolencias. Ahora ya sabe cual es el origen de su punto débil y sabe qué implicaciones tiene. Sabe también qué ejercicios puede hacer para descomprimir y aliviar y se siente más conectado con los aspectos más positivos de su personalidad.

 Despertando

E. es un hombre de mediana edad que inicia el trabajo en TPE con talleres grupales. Quiere probar no sabe muy bien por qué. Inicia el trabajo y pronto se abre y deja salir su llanto, emociones, sentimientos y la voz en sus descargas emocionales. Su curiosidad se convierte en entendimiento de que su intuición le llevó a un buen sitio y de que sin saber cómo, poco a poco, se siente más abierto, más decidido, más expresivo y más contento consigo mismo. Con el tiempo y después de talleres con respiración activada e integración psicocorporal, da pasos de gigante en la toma de conciencia y se vé cómo era y estaba y cómo es y está ahora. Comparte con el grupo que nunca hubiese imaginado el alcance de este tipo de trabajo y que el simple hecho de liberar poco a poco tensiones acumuladas condicionantes del estado corporal, postural y actitudinal, así como de la conexión emocional con el entorno, podría haberle transformado en un hombre sensible. En ese sentido E. apunta a que ahora siente que todo lo que había leído o visto en otras personas sobre la sensibilidad a la espiritualidad, la energía y la emocionalidad, no es un ya anhelo, si no una realidad.

 

 

• Cómo nace el Sistema TPE y esta formación

Lo más importante a destacar es que nace del encuentro de dos inquietudes idénticas con un sustrato idéntico aunque con composición química diferente.

Toni y Aleix se encuentran hace unos años y por afinidades y similitudes personales establecen rápidamente un vínculo de confianza como si se hubiesen conocido de toda la vida. Es una de esas sincronicidades (otros lo llaman casualidades) de la vida. Comparten dos pasiones, su amor por la naturaleza y su vocación por los temas trascendentales y humanos. Hasta aquí se explica lo del sustrato idéntico. Ambos tienen bagajes de vida diferentes evidentemente, pero cada uno desde su historia de vida acaba realizando varias formaciones terapéuticas e inician una aventura personal en busca de respuestas, sanación, evolución y calma de anhelos… Ambos realizan formaciones muy diferentes y tienen aventuras experienciales y espirituales diferentes pero, en ambos casos uno de sus mayores intereses es el trabajo con el cuerpo y la visión holística del ser humano. Eso explica la diferente composición química.

En su recorrido profesional y personal, es decir, en su aprendizaje, se van dando cuenta de la necesidad de replantearse ciertas cuestiones y de volver a reunir lo que por diversidad y por el momento histórico y evolutivo que vivimos, se ha separado. Esto es, una terapéutica realmente integrativa, y realmente holística que integre de verdad todas las dimensiones del ser humano (cuerpo, psique y alma) en un mismo espacio de trabajo.

Apasionados por los métodos y técnicas que a lo largo de los años han aprendido y practicado, y después de numerosas charlas con profesionales y personas conocedoras de los ámbitos terapéuticos y espirituales, además de horas de proceso personal, Toni y Aleix, cada uno por su cuenta iba visualizando en su interior de manera natural, la forma en que se podría materializar una misma inquietud: componer y diseñar un sistema de trabajo realmente integrativo, y realmente holístico, donde lo importante no son las herramientas si no las personas. Eso explica lo de inquietudes idénticas.

Así que, después de muchas horas de reuniones, intercambio de conocimientos y prácticas, valoraciones de qué es útil y cómo, y de intentar adaptar, fusionar y evolucionar metodologías diversas, para trabajar juntos en un mismo gabinete o en los mismos proyectos, decidieron ofrecer el resultado de su trabajo no sólo a sus clientes o pacientes, si no para que otros profesionales participen de su enfoque.

Y el enfoque es el desarrollo de un trabajo terapéutico desde el cuerpo y con el cuerpo como eje vertebrador e integrador de las diferentes dimensiones materiales y trascendentales del ser humano. Un trabajo basado en unos fundamentos metodológicos y procedimentales seleccionados y procesados para propiciar un trabajo personalizado, profundo y resolutivo. Un buen camino, un camino verdadero (eu-tropos), que ayude a profesionales y usuarios a mejorar su bienestar, su salud y su comprensión de la vida. Una herramienta que ayude y aporte en los procesos médicos, psicoterapéuticos y asistenciales ya existentes, y por lo tanto, que aporte su especial grano de arena a la evolución de la conciencia.

 

 

 

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Esencia

En cada rostro humano se refleja su historia, su odio y su amor; Su ser íntimo se manifiesta a la luz. Sin embargo no todos pueden leerlo, ni todos comprenderlo.

F.M. Von Bodenstedt
(Poeta y prosista alemán, 1818-1892)

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Toni Barber Vallés

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